En el verano de 1887, una locomotora de vapor cubrió por primera vez los 87 kilómetros que separan Valencia de Utiel. En las décadas siguientes, se enviaron a la ciudad —y de allí al resto del mundo— muchos litros del vino de nuestra comarca. Casi siglo y medio después, los vinos volvieron a hacer el viaje. Pero esta vez no se quedaron en los almacenes del puerto: bajaron a los barrios de Valencia en busca de nuevos amantes de nuestro saber hacer vitivinícola. Y los están encontrando.
URbanitas del Vino 2026 fue una iniciativa que arrancó a comienzos de mayo con una presentación en frente del mar, en el local de Casa Pescadores, y se prolongó hasta el 21 de junio por toda la ciudad. Ha sido la mayor acción de promoción que la DO Utiel-Requena ha desplegado en la ciudad de Valencia. ¿El objetivo? Ganar presencia en el mercado de la capital.

Un programa que recorrió la ciudad barrio a barrio
Esta propuesta ha celebrado en 2026 su segunda edición, que ha pasado de dos semanas a dos meses y de cinco barrios a siete con 23 locales. Cada dos fines de semana, las propuestas cambiaron de barrio en un recorrido que avanzó desde la fachada marítima hacia el centro de la ciudad. Empezó en Cabanyal y Malvarrosa y terminó en el Centro pasando por Benimaclet, Pla del Real, L’Eixample y Russafa. En total fueron siete barrios, 23 locales y 30 bodegas. El público pudo catar hasta 55 referencias de vino en las distintas acciones que recogía la programación.
En cada barrio, los locales diseñaron fórmulas a medida en función de su público. De jueves a domingo la oferta combinó vino por copas, menús maridados, catas, afterworks y maridajes temáticos.
El listado de bodegas participantes deja claro el espíritu que guía esta propuesta. Porque ahí están los grandes referentes históricos y los proyectos consolidados junto a cooperativas vertebradoras del territorio y bodegas pequeñas. Treinta nombres que reflejan la riqueza de nuestra DO. Hablamos de: Bodegas Utielanas, Bodegas Vibe, Calagata, Chozas Carrascal, Bodegas Covilor, Grupo Coviñas, De Moya, Dominio de la Vega, Emilio Clemente, Faustino Rivero Ulecia, Finca San Blas, Hispano Suizas, La Picaraza, Las Mercedes del Cabriel, Latorre Agrovinícola, Murviedro, Neleman Wines, Nodus, Novos, Pago de Tharsys, Paisego, Raíces Ibéricas, Bodegas y VIñedos Sentencia, Set Vins de Muntanya, Vegalfaro, Vera de Estenas, Vicente Gandía, Vinea Clausa, Vinos y Sabores Ecológicos y Valsangiacomo.
El esmorzaret, la gran apuesta de junio
Si mayo abrió la ruta, junio incorporó la novedad gastronómica más significativa de toda la edición: el esmorzaret. Los sábados y domingos del 6 al 21 de junio siete locales emblemáticos y potentes en el almuerzo valenciano ofrecieron un menú especial con picoteo, bocadillo y vino DO Utiel-Requena.
El gesto no es menor. El esmorzaret es probablemente un rito gastronómico muy enraizado en la cultura valenciana y se asocia tradicionalmente con cerveza. Que nuestros vinos lleguen a esa mesa equivale a entrar en la cotidianidad valenciana por la puerta grande. Es, además, una declaración de intenciones: el vino de la DO Utiel-Requena aspira a ser parte del día a día de quienes viven la ciudad.

Broche con tardeo en el Mirador
El cierre de la edición se celebró en pleno centro. El miércoles 17 de junio, desde las 18:30 hasta las 21:30 horas, el Tardeo City Lover en El Mirador de Only YOU reunió música en directo, gastronomía y las 55 referencias de vino participantes de esta edición. Las entradas tenían un coste de 20€ e incluía tres degustaciones y el regalo de una copa serigrafiada. La acción de Urbanitas del Vino se despidió allí, en una terraza con vistas a toda la ciudad despidiendo el paso de los vinos de la DO Utiel-Requena.
Y así, muchos siglos después de que se iniciara el comercio del vino entre la meseta de Requena-Utiel y el litoral, y muchas décadas después de que el ferrocarril institucionalizara este flujo, URbanitas del Vino lo reactivó en 2026 y lo enriqueció.
Valencia se convierte en lugar de encuentro: sus barrios acogen el vino de la comarca como parte de un paisaje cultural compartido. Esa es la apuesta de fondo.
Después de todo, el patrimonio vitivinícola de la DO Utiel-Requena se defiende desde las bodegas, pero también en la barra del bar, copa en mano o con el bocadillo del esmorzar. Y este final de primavera, Valencia ha vuelto a mirar hacia su interior.





