En agosto de 1956, un equipo del Servicio de Investigación Prehistórica de la Diputación de Valencia clavó la primera pala en el cerro de Los Villares, en Caudete de las Fuentes. Siete décadas después, aquella incursión que duró una semana ha dado paso a una visión casi completa de Kelin, la ciudad ibera que fue capital de nuestra comarca durante setecientos años. Coincidiendo con el aniversario, el municipio ha sumado este verano una novedad a su calendario: un mercadillo artesanal de temática ibera.
Primeras excavaciones de Kelin en 1956.
Foto: archivo del Servicio de Investigación Prehistórica de la Diputación de Valencia
Fue a mediados del siglo XVIII cuando el cronista J. A. de Estrada nos proporcionó la primera noticia conocida de aquel lugar hablando de una ciudad islámica arrasada por las guerras. La llamaba Valdín. Habría que esperar a finales del XIX (a 1899) para que Ballesteros Viana la rebautizara como Los Villares y la identificara con la antigua Putea. En aquella época, durante el siglo XIX, habían circulado monedas de bronce con una leyenda que nadie terminaba de descifrar —¿Kilin, Cilini, Cilin, Celina?—, hasta que en 1918 F. Almarche Vázquez documentó por primera vez cerámicas, monedas y fíbulas de plata del lugar. El investigador P. P. Ripollès Alegre fue quien identificó Los Villares con Kelin en 1979, mucho tiempo después de iniciar las excavaciones.
Excavaciones para hacer hablar al yacimiento
La excavación científica se inició en los años cincuenta. El 30 de agosto de 1955, el subdirector del Servicio de Investigación Prehistórica, Enrique Pla Ballester, visitó el yacimiento y al año siguiente, hace ahora 70 años, comenzó la primera campaña de excavación arqueológica en el lugar. Era la primera de 26 campañas que, en unos cuantos años, hicieron hablar a los restos encontrados: en 1960 se presentaron los primeros resultados en el VII Congreso Nacional de Arqueología de Barcelona. La Diputación de València compró la parcela en 1967 y la cerró con una valla metálica en 1974. Después llegaría su declaración como Bien de Interés Cultural.
Cada campaña añadió detalles cada vez más nítidos a la historia del cerro, hasta dibujar la cronología que hoy conocemos.
Las excavaciones confirmaron que el origen de Kelin fue en el siglo VII a. C. y su abandono a comienzos del siglo I a. C., tras haber ocupado de forma ininterrumpida casi diez hectáreas amuralladas. Una extensión solo comparable en su época a las de Arse (en Sagunto) o Edeta (la actual Llíria). La ciudad llegó a acuñar moneda propia en sus últimos siglos de vida, y los restos están hoy repartidos entre museos y colecciones de referencia. La investigadora Consuelo Mata Parreño, autora de la obra de referencia sobre el yacimiento, reconstruyó su organización urbana y económica, además de identificar una ocupación esporádica posterior (en época romana, visigoda e islámica) hasta terminar en tierras de cultivo.
A medida que las piedras y los restos arqueológicos han ido hablando, el pueblo de Caudete de las Fuentes ha ido apropiándose de su pasado. Y este verano de 2026 ha querido que el aniversario se notara también en la calle con un mercadillo artesano en el que los participantes aceptaron gustosos la idea de vestir indumentaria íbera.
El gesto conecta dos formas de cuidar el mismo patrimonio: mientras los arqueólogos rescatan la memoria de Kelin, los habitantes actuales del pueblo y de la comarca incorporan a los íberos como parte de su identidad.
Saber más
Si quieres conocer más detalles sobre la ciudad íbera, puedes consultar esta publicación de Consuelo Mata Parreño (coordinadora): De Kelin a Los Villares (Caudete de las Fuentes, Valencia). Nacimiento y decadencia de una ciudad ibera disponible en este enlace.





